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7/14/2011

Y bien dicen eso de que segundas partes nunca fueron buenas... Después de una primera experiencia uno sigue con su vida... Pero ya no eres tú, nunca serás tú del todo, pero continúas haciendo todo lo que debes hacer. Eso no significa que debas dejar de sentir. 


Me encantaría ser fría. Correcta. Distante. Tener un carácter que pasase desapercibido, muchísimo más pausado, menos loco. Me encantaría no tardar tanto en darme cuenta. Ser bastante observadora, más lejana. Pero es imposible. Yo no paso desapercibida, soy cabezota, inconsciente e inmadura como la que más. No me pienso las cosas ni media centésima de segundo y me guío demasiado por las apariencias.


Para algunos, las reglas son más importantes que las personas. Y cuando eso pasa, cuando no hay excepciones, la única deducción posible es que tú  fuiste demasiado. A pesar de la intimidad,  a pesar de todas las horas de todos los días de todos los años. A pesar de las risas, de la excitación, de la tensión y de todas las palabras. 
Debí decir menos o no decir nada. Pero no valgo para eso.

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