No obstante, no sabía en qué punto se encontraba. Sólo sabía que sus palabras, aunque dubitativas, siempre le traían la paz que ella siempre necesitaba. Que sus inusuales sonrisas, la hacían sentirse segura y que, por una vez en la vida alguien sabía hacerla feliz.
Entonces todas las cosas que le dijo apagaron la luna... Y brillaron en otra parte, pero ella ya estaba lejos, se había marchado. Y su pasión bailó temblorosa, caminando en puntillas hacia él.

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