No te ha pasado alguna vez que buscas en rincones escondidos de vete a saber donde, y encuentras esa canción que hacía tiempo que no escuchabas. Esa que te encantó años y años. La que no paraba de dar vueltas en el viejo pinchadiscos de tu padre y terminaste por aborrecer.
Tú eres como esas canciones. Pesado, repetitivo y agobiante. Eres como lluvia sobre mojado.
Pero luego apareces con tu 'estribillo' y es imposible sacarte de la cabeza. Eres el disco rayado, el nostálgico y el rockero a la vez. Soy la nota que grita con fuerza y el punto y seguido. Eres la pausa en el momento adecuado... ¿O no? Rebobina. Eres la pausa, y siempre tienes el momento adecuado. Eres la frase pegadiza que va de boca en boca y no termina. Eres histórico.
¿Sabes qué? Que lo peor de volver a escuchar esa misma canción después de un largo tiempo es que te das cuenta de que sigues enganchado a su melodía.

A partir de hoy esta entrada será mi favorita
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