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5/10/2011

Es como respirar el vapor que sale de una taza de algo calentito. O como ser el primero en utilizar algo. Llevarte la manta del de al lado mientras está durmiendo. Morderte las uñas sin que llegue a escocer. El sonido del mar. La cara de tu abuela mientras desenvuelves un regalo suyo. Que te rasquen la espalda. Poner el dedo en la luz y después apartarlo rápidamente porque te abrasa. Decir lo mismo que otra persona justo a la vez, y decir:  ¡Los dos a la vez! y reír.  Beber a morro. Dormir y que tengas la sensación de caerte. Levantarte un sábado por la mañana pensando que tienes que ir al instituto, recordarlo, y volver a acostarte. Escuchar una canción que hace años que no escuchas y sonreír al ver que te sigues sabiendo la letra. La última frase de un libro.


Tú eres el calor que arropa las noches frías. Con el que sientes poder hacer algo nuevo cada día. Eres la sábana que calienta sin estar presente. Eres ese dolor que no hace daño, el que hace cosquillas. Tienes la voz que siempre me gusta escuchar. Eres la sorpresa en un día inesperado. El alivio matutino. El que se deja tocar, sin echar chispas. El que me lee la mente y hace las cosas mucho antes de que yo las diga. El natural, el de siempre. Eres  el día en rojo en el calendario. El álbum de fotos que sacas cada semana, señalas y dices "te acuerdas de cuando..." No tienes final. 
Eres todos los placeres del mundo multiplicados por mil.

5/08/2011

Repites la misma jugada (como si fuera a servir de algo), y  vuelves a tropezar. Agotas las pocas oportunidades que quedan. Inténtalo de otra manera; que no se note lo que te quiero. Intenta odiarme. Piensa por qué debe ser de esta forma y no debajo de tu cama, o flotando en ella. Soy demasiado buena para las llamadas intermitentes, pero no para ser la única. La que te quita el resto de carmín de la mejilla después de haberte besado. La que disimula y no puede evitar darse la vuelta cuando pasas. Créeme, que sacudiría hasta la última posibilidad que nos quedara, pero no tengo fuerzas (ni quedan posibilidades, ¡nunca las hubo!). Te recitaría al oído mil pros para estar conmigo, ignorando los contras. Agradezco tu sinceridad aunque no me consuela. Ahora mismo...
Ahora mismo te abrazaría sin pedir permiso

5/05/2011

Albacete, a 5 de mayo de 2011. Destinatario: miedo.


Querido miedo, tú que haces que las decisiones importantes se echen para atrás, el que nos paraliza el cuerpo y lo deja tan frío como tu compasión, que es mas bien helada. Querido miedo, que inventas tantas fobias como personas en el mundo, que congelas países. El inventor de nuestra manía a refugiarnos bajo las sábanas, como si fuese un chaleco antibalas. Tú, que haces que se nos seque la boca con una sola mirada, que nos colocas ese nudo tan molesto en la garganta que es imposible de bajar. El padre de los truenos y los relámpagos, los que hacen que el corazón se sobresalte y no pare de latir.


Querido miedo, gracias. Gracias porque sin tus decisiones importantes no habría nacido el coraje, que nos llena de tanta fuerza para derribar de un golpe cualquier situación. Gracias también por regalarme al calor, que me arropa en noches gélidas. A la libertad, por poder gritar al mundo que no estamos solos. No me vaya a olvidar de la amistad, de la nobleza y del cariño que por supuesto siempre van unidos. Gracias porque no sabes la de repercusiones buenas que tienes. 


Para terminar deja que te mande a un viejo conocido. Amor. Que es un bicho trastornado que hace que se revuelva hasta el último de tus músculos, pero no te vayas a confundir; no es como tú. Éste viejo amigo está lleno de valentía, decisión, coraje, arrojo, valor, esfuerzo, ánimo e ímpetu.


PD: Ten cuidado, muerde. Y no hay cura.

5/04/2011

Supiste calmar mi tristeza con tu dulzura, mil abrazos me fiaste, ninguna caricia me despreciaste. Al fin. Sabíamos que ese día era finito. Punto.


"Eres mi pasado, mi presente y mi futuro.... Mi futuro se queda contigo, te doy mi vida,
llévala siempre contigo."


Lo recuerdo. Por eso sufro. Porque me basta saber que me lo ha dicho él... Y es así, él es la cosa más bonita de mi vida, se lo repetía miles de veces... Era mi isla secreta, mi playa feliz, mi puerto seguro... Sí, es cierto que nos arriesgábamos a esto, pero no a este precio.
Te mereces algo más que estar toda la vida escondiéndote.

5/03/2011

No te ha pasado alguna vez que buscas en rincones escondidos de vete a saber donde, y encuentras esa canción que hacía tiempo que no escuchabas. Esa que te encantó años y años. La que no paraba de dar vueltas en el viejo pinchadiscos de tu padre y  terminaste por aborrecer. 


Tú eres como esas canciones. Pesado, repetitivo y agobiante. Eres como lluvia sobre mojado.
Pero luego apareces con tu 'estribillo' y es imposible sacarte de la cabeza. Eres el disco rayado, el nostálgico y el rockero a la vez. Soy la nota que grita con fuerza y el punto y seguido. Eres la pausa en el momento adecuado... ¿O no? Rebobina.  Eres la pausa, y siempre tienes el momento adecuado. Eres la frase pegadiza que va de boca en boca y no termina. Eres histórico.


¿Sabes qué? Que lo peor de volver a escuchar esa misma canción después de un largo tiempo es que te das cuenta de que sigues enganchado a su melodía.

5/02/2011

No te gusté el primer día, ni el segundo, ni el tercero tal vez. Odiaba cada una de tus carcajadas y tu sentido del humor pésimo y simple. Te aterrorizaban mis locuras, mis subidas de tono y el sonido de mi voz era irritante. No entendía el porqué de tus camisas metidas hacia dentro, como tu personalidad.  Ni tú entendías porqué te debía tantas sonrisas como lunares en tu espalda. Me irritaba el que no pararas de tocarme, cómo si yo fuera una las pocas afortunadas a las que te dignabas a hacérselo. 
Buscabas mil excusas para evitar cruzarte conmigo pero chocamos como dos cometas incandescentes... Dando tanta luz como el Sol un diecinueve de agosto; cálido y agobiante. Ahora, atrévete a quererme si puedes.

5/01/2011

Tan solo basta ver tu cara los domingos por la mañana, o quizás verla en alguna de tantas discusiones. Un café sin azúcar, tan amargo como un día sin verte. El cajón de tus camisas desordenado, el whisky cayendo por tu garganta o las palabras que me arrancas de la boca con millones de besos. El sentirnos intocables. El no parar de besarnos aunque se nos desgasten los dientes. La palabra mágica que dices todas las mañanas, haciendo que el día sea perfecto. Lo idiotas que somos por pasar días sin vernos. La perfección en tu mirada.


Tan solo basta esto para saber que ni tú ni yo valemos nada sin un 'nosotros'

4/30/2011

Quedémonos mirando al inifinito de tu cama, viendo como se esconde la verguenza. Tu camisa arrugada por las tres mil caricias que te hice antes de quitártela, el rímel bañado en tu almohada... Y en tu cara... Y en tus besos...
Las sonrisas guardadas en el eco de tus tímpanos, y los 'te quieros' ahogados en los suspiros a fuego lento.


Quedémonos queriendonos bajito, para que no nos encuentre la rutina y nos haga caer en noches apagadas, con el silencio encendido. Gastemos hasta la última de las pasiones, para después volverlas a inventar y que se nos enreden entre los dedos.


Quedémonos aquí, en punto muerto, haciendo rabiar a los dioses. Que ardan en deseo de llevarnos a la cima del Olimpo para poder vivir hasta el último aliento el amor enfrascado entre tu cuerpo y el mío.

4/29/2011

No imaginas cuantas veces te imaginé así, pero creéme... Tú eres mucho mejor que todos aquellos sueños.


Un catorce de abril a las cinco de la madrugada... Aquella noche nos la pasamos cerrando bares, y cuando solo nos quedaba bebernos el alma decidimos invadir la playa.
Nos devoraba el frío pero nos conservaba caliente el deseo de quitarnos la ropa. Rejuvenecíamos a cada golpe de brisa helada y vi como tiritaba hasta la última de tus pestañas. Decidí apoyarme sobre las seis letras de tu nombre y mientras el Sol empezaba a reflejarse en el mar, tu sonrisa lo hacía en mis labios, encontrando la locura a campo abierto.

4/28/2011

Sabía que no quería buscar en otra parte cuando te encontré a ti. Aquel día que nos encerramos en casa...


Aún lo recuerdo. Estábamos deshojando recuerdos punteados en tu guitarra marrón. Encendiste un cigarrillo de aquel tabaco que tanto odio, y miramos al unísono hacia la ventana... Yo, caprichosa quise poner un rayo de sol a aquel día mojado y te pedí que me escribieras algo bonito. Me pediste que me quitara la camiseta y no tardaste más de medio segundo en tatuar mi espalda. Me apresuré a buscar un espejo, mientras intentabas terminar de afinar aquella vieja guitarra.
'Tú'
Es lo único que pude ver a través del cristal. ¿Tú?
- Sí, tú. Contestó él. Tú eres lo más bonito que he visto en la vida. 


Después, siguió empeñado en afinar la guitarra. No me dijo nada igual en lo que transcurrió de tarde. Pero lo miré y me dí cuenta de que no hace falta gritar desde lo alto de un rascacielos un 'te quiero' para saber  que el amor es tan simple como dos palabras tontas grabadas a fuego en tu piel.