1/18/2012
Su interés por saber hasta donde llegaría alcanzó límites insospechados.
En el fondo, le gustaba observarlo durante horas mientras su cabeza navegaba mar adentro. Imaginaba en qué pensaría antes de dormir. Si recitaría una canción en voz baja tal vez, o si tanto cargo de conciencia maltrecharía su sueño.
Era un hombre barbilampiño, con las manos arrugadas y no sonreía más que por un solo
costado. Su apariencia era aún todavía joven, aunque al abrir la boca pareciese haber vivido
dos guerras y un disparo en el ventrículo equivocado, que le impedía sentir convencionalmente.
Él se sentía atacado frente a mis miradas. A veces deseaba que levantase la mesa y, en un
ataque de ira, me golpeara, o simplemente chocase sus labios contra los mios. En cambio,
se limitaba a mirarme y notaba como, por un par de segundos, se sumergía en la claridad de mis ojos al acecharlo furtivamente.
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Somos inevitables
12/19/2011
"¿Tienes miedo de algo? ¿Estás huyendo?"
Me pregunto por qué sus ojos están tristes. Siento el peso y la tristeza que irradia de
su corazón. Esos cristales color zafiro que desprenden la calma y tranquilidad que todo
el mundo debería conservar.
Esa mirada. No es un lugar al que pueda llamar casa, como tú, nadie me está esperando con sonrisas y flores. Éste lugar está vacío.
Pero aun así, su dolor despertó mi curiosidad, era tan frágil... Buscaba la manera de intentar robarle una sonrisa traicionera pero la atravesaba el silencio. Podía incluso oír latir su corazón. Sí. Estaba viva, a pesar de todo, seguía viva.
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11/20/2011
He oído de tu boca tantas cosas imperdonables, tantos deseos imborrables, demasiadas promesas quebradas, como mi voz cuando te llama, suplicando que vuelvas.
Te he visto tocar el cielo con esos dedos que caligrafiaban mis sentidos en tu piel. Y ponerle nombre a las nubes, y a cada milímetro de mi cuello.
¿Y ahora qué? Ahora somos dos extraños que brindan por encontrar un mañana en solitario, y esos gritos que rompían el silencio son el eco de lo que fuimos. Un disparo en tiempos de guerra, un charco de lluvia en primavera.
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Somos inevitables
10/27/2011
En momentos así solo te hace falta el silencio. Insonorizar tu universo hasta el punto de poder llegar a escuchar la sangre que corre acelerada por tu corazón, contar las veces que respiras y jugar a desinflar el mundo.
Inmortalizar tu recuerdo en cada neurona de a saber qué hemisferio.
Te tengo en el habla, en los sentidos y hasta en la punta de los dedos...Tengo borradas las huellas dactilares de atravesarte con 'te quieros'. Por no hablar de esta lengua rota que te pronuncia sin querer, queriéndote encontrar.
Y justo ahí, cuando piensas que no hay nada más; apareces. Llegamos al punto en el que volvernos locos no es suficiente y empezamos de cero. Borro cualquier rastro tuyo y vuelvo a tropezar con esa sonrisa, con esas maneras, con tus manos volcando las estrellas a mis pies y es entonces, cuando pluralizo el cielo.
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10/24/2011
No intentes sacarme de tu cabeza, no va a ser necesario. Cuando mi corazón llame a tu puerta, no lo detengas.
Tantas leyes, tantas normas y tú y yo siempre al borde de un acantilado. Demasiado pronto para decir que se ha acabado, demasiado tarde para decir que será como antes.
A mí me gusta que juegues con mi pelo y que te ahogues en el whisky, que no tengas motivos ni argumentos para tener el valor de
decirlo con palabras, y ahí va otro trago.
Siempre te gustó tomarlo en copas grandes,
de manera que se retorcieran tus sentidos flotando. No sé que estás esperando... Estoy deseando torcer la esquina y que me metas al coche a la fuerza y me lleves lejos. Sáltate todos y cada uno de los semáforos y vamos a ser libres por un segundo.
Quiero vivir para esto, para chocarme en cualquier cruce, pero contigo. Nuestro destino está escrito, y tú eres el mío. Por lo demás no te preocupes, vamos a ir al infierno igualmente
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Somos inevitables
10/19/2011
Puedes tratar de olvidar el pasado, odiarlo e incluso querer escribir encima de él. Siempre va a haber algo de lo que te arrepientas, pero eso no significa que deba ser malo.
Puedes tratar de vivir el presente y que nada salga como esperabas. Puedes tintarte el pelo de otro color, vestir de otra manera y hasta enamorarte de la persona equivocada.
Vas a sufrir tanto... Pero vas a ser feliz, ignorante.
Todas las mañanas va a brillar más el Sol, va a quemar cada uno de tus poros hasta obligar a salir a todas aquellas mariposas al exterior. A menudo, te evadirás del mundo y recordarás las veces que se muerde el labio antes de hablar y cómo guiña el ojo a la vez que enarca sus cejas. También la manera en la que se queda sin palabras, y al mismo tiempo, cómo te deja sin aliento. Contarás los pasos que da antes de correr, y su canción favorita resonará en tu cabeza cada segundo.
Amarás sus defectos más que sus cualidades, por eso mismo te enamoraste de él, porque no es perfecto. Porque su torpeza pasajera y su arrogancia se suman, y ya sabes eso de que dos cosas negativas se convierten en una positiva... Has aprendido a vivir así, es la naturaleza de cada ser humano.
Y recuerda, que si alguna vez duele, es uno cualquiera, aunque para ti sea el más importante.
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Cosas que deberías pensar
10/10/2011
Adversidad es aquello a lo que los sabios no supieron darle forma. Adversidad es
querer soñarte por la noches y sin querer, dormir. Adversidad es cogerle forma a
algo, tenerlo justo a tu manera y enredar el universo y que no concuerde.
Adversidad es saberlo y tener miedo a decirlo en voz alta. Adversidad(es) son kilómetros, nudos, millas y años. Adversidad es creer saber la solución y que se te escurra entre los dedos.
Adversidad no es, por eso suena contradictorio, como la vida.
Y cuando ya no te queda nada más que descubrir que la verdad, te chocas contra un muro y el mundo se cae sobre ti. Pero ahí está, adversidad, que te ayudó a no ser de papel y te guardó tanta valentía en el bolsillo que te volvió de hormigón. Porque a veces sobran prejuicios, pero faltan verdades.
Y de sueños sobrevive, pero de penas se ahoga.
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Paranoias
9/28/2011
Mi corazón quiere salir de mi pecho e irte a buscar, pero ésta ciudad esconde recovecos adversos que desconocía en cada esquina.
Los coches van a una velocidad desorbitada,
desordenada, incalculable. Chocan, (cómo hicimos nosotros) en cada palabra más alta entre los gestos de un cristal, tan frágil, que es capaz de resquebrajarse a cada decibelio aumentado.
Y se esquivan por cualquier motivo, o por cualquier maniobra que dé la señal de que estamos al rojo vivo, ardiendo.
Los peatones se evaden en su propia indiferencia y le dan mil vueltas de campana al reloj, cómo si hubiera una hora exacta para cada momento, ignorantes.
Y aquí sigo yo. Intentando que me cedan el paso, o un latido más para escapar del ruido que me impide pensar en ésta libertad que tiene cadenas.
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Somos inevitables
9/25/2011
Llévame a Venecia. Llévame a cualquier sitio que no sean estas cuatro paredes que hablan por sí solas, volviéndome loca. Llévame a uno de estos vacíos existenciales donde solíamos retorcer nuestros sentidos, donde componíamos la banda sonora de aquellas historias idílicas que nunca supimos revivir.
Llévame a aquel encontronazo tonto que tuvimos con la realidad y déjame explicarle cómo nos ha ido hasta ahora.
Llévame a la quinta avenida y repite otra vez que las luces no brillan igual cuando estoy contigo. Llévame, teletranspórtame, o usa cualquier mal truco, hechizo o brujería para hacerme feliz en invierno, antes de que caigan las últimas hojas y empape ésta acera borrando tu recuerdo. Llévame contigo en tu maleta. Llévame como segunda opción. Lleva mi recuerdo a otros lugares del mundo. Lleva tu precaución por delante y no me quieras: hazme el amor.
No me lleves. Tráeme de vuelta a aquel tiempo en que las sonrisas eran fabricadas dos segundos antes de verte la cara y treinta razones después de quererte.
No me lleves a ningún lugar donde no estés tú.
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Somos inevitables
9/15/2011
Un día descubres que ya no tienes respuestas para todo, que tu cabeza no va al ritmo que debería y que las noches son más largas cuando sueñas despierta. Que tus pasos ya no piensan, y ya no sabes si acelerar o hacer un descanso en los bordillos del cansancio.
Que la brisa es a cada suspiro más fría y se envenena por cada recuerdo de sonrisas que se escapan del hemisferio equivocado.
Que ya no hay definiciones, sino ecuaciones elevadas a la sexta mala palabra del verbo 'joder'. Sí; joder. Y así suman siete y se me ha olvidado conjugar, elevar y cualquier otra cosa que me recuerde que ayer era importante sentirnos vivos. Se me ha olvidado dar lecciones. Se me ha olvidado dar. Se me ha atascado el corazón por esta bendita
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