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5/29/2014

Durante muchos años se empeñó en dar todo lo que tenía una y otra vez, progresivamente y sin descanso. 
Tenía la obligación de ver la satisfacción de un rostro ajeno que no la protegía, y eso era lo que más necesitaba. Una armadura, un muro impenetrable. Quería un regalo
inerte, invisible a los ojos.
A veces se sentía frágil y aquello mostraba su peor cara, una oscuridad con la que disfrutaba indirectamente y en la que sospechosamente era experta. Una maldad que hacía florecer mil espinas, pero que la reconfortaba. ¿Por qué debía conformar sus días en convertirse en algo que no merecía la pena? Ella quería ser egoísta. La vida la estaba rodeando en una espiral infinita, sin días ni horas, pero siempre escondida. 
Quería escapar de nuevo pero le asustaba estar sola... Aunque en realidad siempre lo había estado, nadie había entregado su tiempo y su vida en hacerlo con ella.
¿Quién sabía su secreto? Su destino favorito, el color que más odiaba, la persona más influyente en su vida, su mayor decepción, su mayor puñalada. Nadie sabía nada
porque nadie quiso saberlo. Ella no era ella, porque nunca había sido ella realmente.

5/21/2014

Difiero de la opinión que juzga amores por sentirse encadenados a la nostalgia de un pasado inexistente.
Descarto a las personas que obligan a su conciencia a retener a un corazón que es libre, que ama y que siente... Que maneja
con hilos infinitos su camino, que muere desconcertado.
Estúpida razón que descontrola el pensamiento, que hechiza, que espera y se marchita en una esquina besando con la 
punta de las manos una felicidad inequívoca, pero misteriosa.

Odio quererte de ésta manera porque obliga a mis pulmones a enegrecerse con las teorías de que algún dia volarás lejos.
Pero por alguna razón es difícil deshacerse de ti, porque la sensación de sentir que mis palabras bailan en cuclillas por tu lengua muda, me hace mágicamente feliz.

4/30/2014

Cuatro segundos. Y justo después el sonido de las pestañas de tus ojos abrazándome.
Ocho segundos, y clavas tu respiración en mi nuca lentamente mientras murmuras algo que no entiendo, pero que me lleva a callar mis suspiros enrevesados que azotan desesperadamente imaginaciones transitorias que me paralizan.

Deslizo la cadera, y tu voz me hace ascender y por un momento no quiero respirar. No quiero borrar tu sonrisa arrastrándome hacia el fuego, quemando mis manos. Inmortalmente perfecto, casualmente ordenado, simplificado pero inmenso. Al mando de todo, sumido en la adversidad que supone sostener la esperanza de un futuro casi descompuesto.

2/13/2014

No obstante, no sabía en qué punto se encontraba. Sólo sabía que sus palabras, aunque dubitativas, siempre le traían la paz que ella siempre necesitaba. Que sus inusuales sonrisas, la hacían sentirse segura y que, por una vez en la vida alguien sabía hacerla feliz.

Entonces todas las cosas que le dijo apagaron la luna... Y brillaron en otra parte, pero ella ya estaba lejos, se había marchado. Y su pasión bailó temblorosa, caminando en puntillas hacia él.

1/01/2014

He oído a la vida pasar chocando entre las ventanas empañadas de una madrugada con sabor a ayer.
He visto amanecer en las estrellas de tus ojos y anochecer en tus manos frías en el invierno de tus locuras.
He desistido por un suspiro malintencionado clavado en tu bandera, y he escalado montañas por ver horizontes deshechos en ti.
He rozado con la yema de los dedos el fuego infinito de tus lunares y he caído en picado atravesando el cristal de un latido erróneo.
He bailado sobre tu pecho con mi pelo y he clavado incoherentes los perfumes de tus besos.

He muerto tantas veces a tu lado que me cuesta creer que respiro sin incitar un suicidio en tu boca.

11/10/2013

Aquella noche tenía la nariz completamente congelada. Fría, áspera y rojiza
Intenté colocar una mano sobre ésta, y después la otra, pero aquella frigidez me resquebrajaba la cara. Subí las sábanas de la cama hasta arriba, esperando que esa efímera soledad cálida me sostuviera templada, pero el frío era glacial.
Entonces apareció. Y abrazó su pecho contra mí. Me rodeó con sus brazos y la seguridad se me hizo eterna. Sonreí e intenté mirarle desde abajo, observando el rojizo de su vello. Esa barba pronunciada que a mí me volvía loca. Infranqueable. Él no me miraba, sus párpados consiguieron cerrarse, y a mí me pareció perderme en sus pestañas, esa noche caí rendida.

También recuerdo cómo me miraba de reojo mientras hablaba por teléfono, buscando respuesta en mi mirada, pero mi sonrisa estaba apagada, furiosa. Entonces buscaba mi mano, desenroscaba con sus dedos mi enfado y se situaba justo dónde quería, me arrancaba una carcajada y todo lo demás pasaba volando entre él y yo.

A veces quise golpearlo, pero nunca fue así. Siempre chocábamos cómo dos icerbergs al encontrarse, y a veces chocábamos nuestros labios. Me besaba tan sincero que me fui consumiendo hasta convertirme en el humo de sus besos.

9/22/2013

Coloco el perfume de tu pelo alrededor de tus pestañas, y tu espalda se hace un tobogán infinito. Es tan bonito el color de tus imperfecciones...

El otoño camina por la falda de tu cama y nos deja la fuerte lluvia pasear por los cristales de tu ventana. Y ahí estás tú mientras tanto, infinitamente protector, agarrando con tu brazo la timidez de mi cadera, insegura. 

Las dudas, el tiempo, el espacio, las fechas, los acontecimientos; las personas. 
La incertidumbre que supone saber cuando vas a marcharte, y el hecho de que me tiriten las piernas y que el corazón se me detenga con la posibilidad de que sea para siempre.

La confianza me flaquea, autodestructiva. Y me veo incapaz de pararlo, porque tengo miedo, miedo irracional, obsesivo, enfermizo y loco de perderte. Pero entonces apareces, te acercas cada vez más y colocas tu pie sobre el mío, me arropas y subes las sábanas hacia las estrellas. El eco se hace ínfimo, y tú apacible, rompes con mi magia.

5/04/2013


Sigo turbada. El desconcierto es incesante. ¿Realmente es posible? Disimulas,
pero nadie te ha dicho que lo haces fatal. 

¿Cómo podría librarme de aquel cosquilleo? De la sonrisa traicionera que aparece cuando más te odio, de la sensación que me produce arrancar cada hoja del calendario y verte reflejado a través de la ventana, de morir cada milésima de segundo cada vez que dices que te vas (y también de  cada vez que regresas), de las mañanas, pero sobre todo de las noches. De la adrenalina que me rodea cuando aceleras y preguntas¿qué te pasa? De los desvelos, de las dudas, de poder comprobar cómo se abre cada una de tus cicatrices y que me des la
oportunidad cerrarlas. De las lágrimas. De el sonido de tu voz...  Joder, de cada uno de tus parpadeos. De la puta manera en la que tienes de hacer que me tiemblen las rodillas, de las veces en las que te mataría porque no creo que  vuelva a decirle a nadie 'te quiero' cómo te lo digo a ti. De la magia que hace que contigo no sepa ni dónde estoy, y a la vez, me lleva de nuevo a casa.

Probablemente no creas que alguien tiene el poder de cambiarlo todo de esa manera, pero si vieras la manera en que me mira lo entenderías todo.

4/27/2013

Flotando dejaba posarse entre los versos que nunca le dije... Me sonríe y me aprieta muy fuerte la mano intentando decirme con sus ojos que no dejaría de quererme nunca, pero algo confirmaba todas mis sospechas; el silencio me susurraba que nunca lo escucharía. Agoto todas mis balas y me agarro a la última opción que se limita a dejarme con los pies a veintiocho centímetros del suelo, sonrío y escribo con la tinta invisible de los oídos muertos que en cada futuro nuestro, estaría mi pasado y un presente suyo, eterno e inmortal.

4/29/2012


Intentaba recogerse los cabellos con el dedo índice dejando que el sol tostase su pálida tez. Los lunares adornabas sus clavículas mientras su respiración bailaba exasperada por sus pulmones. La marea conseguía bañar sus pies a la altura de los tobillos, pero su cabeza se encontraba totalmente inundada... Una vez más se encontraba vagando por el vació que provocaba buscar un poco de luz en el pasado. 


Cerró los ojos por un instante dejando ver a trasluz las cavidades púrpuras totalmente huecas que adornabas sus pupilas. 


Todo se volvió del revés y el olor a primavera y miel llegó inconscientemente: la sonrisa de medio lado, junto con aquella barba incipiente le produjo un escalofrío. La forma de sus manos, de sus dedos al desnudarla la hacía tiritar.
Acariciaba cada una de sus vértebras simulando el rasgueo aterciopelado de una Gibson Les Paul y la dejaba fundirse entre las sábanas.
Realmente estaba en lo cierto; él le dedicó cada uno de sus buenos momentos, reduciéndose al deseo de amarla por siempre, pero quizás aquella visión de futuro se teñía de niebla, difusa, quedando inerte.


Abrió los ojos de nuevo, corrompida por el pánico que le provocaban los recuerdos, pero respiró de nuevo tratando de atrapar el aire en aquella tormenta y sus ojos color caramelo se derritieron... 


Sonrió instintivamente al imaginar a su pequeño príncipito rodeándo su cintura. Sí, aquel Romeo que había batallado incesante por ganar su corazón, trepando hacia peñascosas cumbres y los caminos borrascosos que el veleidoso camino les preparó. Él sabía que al final del camino Julieta lo esperaría, en realidad, lo habría esperado toda la vida.


La venda que le hacía vagar a ciegas haciéndole a menudo asestar con su espada algún golpe que habría herido a Julieta besó el suelo, y al sonido de un piano, la luz se concentraba en su alma abriéndole las puertas del corazón de la princesa, que titubeaba al pensar dar un paso en falso que le hiciese perder su valentía.


Sus ojos se encendieron de nuevo. Se encontraba al borde del abismo pero algo en ella se manifestó... Dos grandes alas la sujetaban, contemplando en lo prolijo del acantilado a Romeo. Ahí lo entendió todo... No importaban los rescoldos del pasado, porque siempre tendría que atravesar un infierno para poder volver a prender una llama en su interior.