contador de visitas

8/11/2014

La vida se ha empeñado en bajar por un segundo la velocidad, porque a veces es lo que ocurre.
Todo va tan tremendamente acelerado que cuando decide parar, da un golpe en seco.

Para ti ( porque indiscutiblemente escribo por y para ti ) que sé que no leerás ni una sola
línea.
Para ti, que has decidido ser ciego aleatoriamente y ser cuerdo al azar.
Para ti, que dedicas tu tiempo a hacerme ver que eres ajeno a las circunstancias de lo que rodea a un fantasma incoloro, insípido, pero que hiere.
Para ti, que aún no has puesto el último pedazo de tierra sobre aquella tumba abierta.
Para ti, que dejas tu pecho al descubierto para recibir puñales en la espalda.
Para ti, que decides vestirte con tus mejores galas para un día monótono y mueres en las
noches inteligentes.
Para ti, que has decidido imitar una vida de un reflejo utópico que nunca existió.
Para ti, que desaprovechas tus mejores años consumido en una silla que pega tu alma a un
reflejo en otra parte fantástica, y a un plástico inflamable, que no quema.
Para ti, que dejaste que un cálculo matemático ganase en una inexistente batalla a un 
corazón que existe a parpadeos.
Para ti, que lo sabes todo, gracias por no enseñarme nada.
Para ti, que ignoraste que al compararme, surgiera un nuevo "tú" dentro de mi "yo" imaginario.
Para ti, que escupes en un amor vestido en porcelana.
Para ti, que hiciste vivir una ilusión que apagaste en agua hirviendo.
Para ti, porque copias palabras de antiguos amores que no han existido y las regalas sin sentido.
Para ti, que buscabas una tirita... Te regalo mis agujas.
Para ti, que desentendiste tu responsabilidad y cavaste el primer hoyo de mi agujero.
Para ti, que te he amado, en presente.
Para ti, que escapaste cuando gritaba.
Para ti, que tiendes tu mano a los demonios que contentan una vida que subyace en un infierno alado.
Para ti, envejecido y desgastado tú, que te maltratas.
Para ti, ahora que te rodean los barrotes que te sortearán a algún lado, colgado de corbatas,
donde muere lo informal.
Para ti, que has codificado tu sonrisa. Que encerraste tu juventud y tiraste la llave al mar.
Para ti, antes de que te pierda por última vez. Si queda algún pedazo de lo que fuiste, te aseguro que mi vida entera era para ti.

6/28/2014

Conspiradora acechaba sobre los muros que tanto tiempo la habían acogido, protegida. 
Fría. Más que aquella oscura noche, tentadora. Única para despojarse de todo aquel estorbo que significaba tener más peso que su cabeza sobre los hombros. Calculando cada centímetro, cada paso, cada gota de sufrimiento que podía permitirse ocasionar, sintiéndose orgullosa. 
Sin honor. Pero valiente de poder caminar mirandolas a los ojos, congelando sus desprecios. 
Serena, pero descompuesta al imaginar que su soledad tambaleaba. 
Impecablemente hermosa, ocultando bajo su sonrisa la vida que había dejado atrás, que machacaba y pisoteaba cada vez que se anclaba en un nuevo hogar. 
Ellos deseaban su cabeza debajo de  la tierra o encima de su cama. 
Ella manifestaba la necesidad de hacerle saber que no era un trofeo, era una mujer con miles de ideas en su cabeza de 
cómo hacerlo morir de diferentes maneras. Era libre.
Era, porque estaba viva y esa era su mayor amenaza.

5/29/2014

Durante muchos años se empeñó en dar todo lo que tenía una y otra vez, progresivamente y sin descanso. 
Tenía la obligación de ver la satisfacción de un rostro ajeno que no la protegía, y eso era lo que más necesitaba. Una armadura, un muro impenetrable. Quería un regalo
inerte, invisible a los ojos.
A veces se sentía frágil y aquello mostraba su peor cara, una oscuridad con la que disfrutaba indirectamente y en la que sospechosamente era experta. Una maldad que hacía florecer mil espinas, pero que la reconfortaba. ¿Por qué debía conformar sus días en convertirse en algo que no merecía la pena? Ella quería ser egoísta. La vida la estaba rodeando en una espiral infinita, sin días ni horas, pero siempre escondida. 
Quería escapar de nuevo pero le asustaba estar sola... Aunque en realidad siempre lo había estado, nadie había entregado su tiempo y su vida en hacerlo con ella.
¿Quién sabía su secreto? Su destino favorito, el color que más odiaba, la persona más influyente en su vida, su mayor decepción, su mayor puñalada. Nadie sabía nada
porque nadie quiso saberlo. Ella no era ella, porque nunca había sido ella realmente.

5/21/2014

Difiero de la opinión que juzga amores por sentirse encadenados a la nostalgia de un pasado inexistente.
Descarto a las personas que obligan a su conciencia a retener a un corazón que es libre, que ama y que siente... Que maneja
con hilos infinitos su camino, que muere desconcertado.
Estúpida razón que descontrola el pensamiento, que hechiza, que espera y se marchita en una esquina besando con la 
punta de las manos una felicidad inequívoca, pero misteriosa.

Odio quererte de ésta manera porque obliga a mis pulmones a enegrecerse con las teorías de que algún dia volarás lejos.
Pero por alguna razón es difícil deshacerse de ti, porque la sensación de sentir que mis palabras bailan en cuclillas por tu lengua muda, me hace mágicamente feliz.

4/30/2014

Cuatro segundos. Y justo después el sonido de las pestañas de tus ojos abrazándome.
Ocho segundos, y clavas tu respiración en mi nuca lentamente mientras murmuras algo que no entiendo, pero que me lleva a callar mis suspiros enrevesados que azotan desesperadamente imaginaciones transitorias que me paralizan.

Deslizo la cadera, y tu voz me hace ascender y por un momento no quiero respirar. No quiero borrar tu sonrisa arrastrándome hacia el fuego, quemando mis manos. Inmortalmente perfecto, casualmente ordenado, simplificado pero inmenso. Al mando de todo, sumido en la adversidad que supone sostener la esperanza de un futuro casi descompuesto.

2/13/2014

No obstante, no sabía en qué punto se encontraba. Sólo sabía que sus palabras, aunque dubitativas, siempre le traían la paz que ella siempre necesitaba. Que sus inusuales sonrisas, la hacían sentirse segura y que, por una vez en la vida alguien sabía hacerla feliz.

Entonces todas las cosas que le dijo apagaron la luna... Y brillaron en otra parte, pero ella ya estaba lejos, se había marchado. Y su pasión bailó temblorosa, caminando en puntillas hacia él.

1/01/2014

He oído a la vida pasar chocando entre las ventanas empañadas de una madrugada con sabor a ayer.
He visto amanecer en las estrellas de tus ojos y anochecer en tus manos frías en el invierno de tus locuras.
He desistido por un suspiro malintencionado clavado en tu bandera, y he escalado montañas por ver horizontes deshechos en ti.
He rozado con la yema de los dedos el fuego infinito de tus lunares y he caído en picado atravesando el cristal de un latido erróneo.
He bailado sobre tu pecho con mi pelo y he clavado incoherentes los perfumes de tus besos.

He muerto tantas veces a tu lado que me cuesta creer que respiro sin incitar un suicidio en tu boca.

11/10/2013

Aquella noche tenía la nariz completamente congelada. Fría, áspera y rojiza
Intenté colocar una mano sobre ésta, y después la otra, pero aquella frigidez me resquebrajaba la cara. Subí las sábanas de la cama hasta arriba, esperando que esa efímera soledad cálida me sostuviera templada, pero el frío era glacial.
Entonces apareció. Y abrazó su pecho contra mí. Me rodeó con sus brazos y la seguridad se me hizo eterna. Sonreí e intenté mirarle desde abajo, observando el rojizo de su vello. Esa barba pronunciada que a mí me volvía loca. Infranqueable. Él no me miraba, sus párpados consiguieron cerrarse, y a mí me pareció perderme en sus pestañas, esa noche caí rendida.

También recuerdo cómo me miraba de reojo mientras hablaba por teléfono, buscando respuesta en mi mirada, pero mi sonrisa estaba apagada, furiosa. Entonces buscaba mi mano, desenroscaba con sus dedos mi enfado y se situaba justo dónde quería, me arrancaba una carcajada y todo lo demás pasaba volando entre él y yo.

A veces quise golpearlo, pero nunca fue así. Siempre chocábamos cómo dos icerbergs al encontrarse, y a veces chocábamos nuestros labios. Me besaba tan sincero que me fui consumiendo hasta convertirme en el humo de sus besos.

9/22/2013

Coloco el perfume de tu pelo alrededor de tus pestañas, y tu espalda se hace un tobogán infinito. Es tan bonito el color de tus imperfecciones...

El otoño camina por la falda de tu cama y nos deja la fuerte lluvia pasear por los cristales de tu ventana. Y ahí estás tú mientras tanto, infinitamente protector, agarrando con tu brazo la timidez de mi cadera, insegura. 

Las dudas, el tiempo, el espacio, las fechas, los acontecimientos; las personas. 
La incertidumbre que supone saber cuando vas a marcharte, y el hecho de que me tiriten las piernas y que el corazón se me detenga con la posibilidad de que sea para siempre.

La confianza me flaquea, autodestructiva. Y me veo incapaz de pararlo, porque tengo miedo, miedo irracional, obsesivo, enfermizo y loco de perderte. Pero entonces apareces, te acercas cada vez más y colocas tu pie sobre el mío, me arropas y subes las sábanas hacia las estrellas. El eco se hace ínfimo, y tú apacible, rompes con mi magia.

5/04/2013


Sigo turbada. El desconcierto es incesante. ¿Realmente es posible? Disimulas,
pero nadie te ha dicho que lo haces fatal. 

¿Cómo podría librarme de aquel cosquilleo? De la sonrisa traicionera que aparece cuando más te odio, de la sensación que me produce arrancar cada hoja del calendario y verte reflejado a través de la ventana, de morir cada milésima de segundo cada vez que dices que te vas (y también de  cada vez que regresas), de las mañanas, pero sobre todo de las noches. De la adrenalina que me rodea cuando aceleras y preguntas¿qué te pasa? De los desvelos, de las dudas, de poder comprobar cómo se abre cada una de tus cicatrices y que me des la
oportunidad cerrarlas. De las lágrimas. De el sonido de tu voz...  Joder, de cada uno de tus parpadeos. De la puta manera en la que tienes de hacer que me tiemblen las rodillas, de las veces en las que te mataría porque no creo que  vuelva a decirle a nadie 'te quiero' cómo te lo digo a ti. De la magia que hace que contigo no sepa ni dónde estoy, y a la vez, me lleva de nuevo a casa.

Probablemente no creas que alguien tiene el poder de cambiarlo todo de esa manera, pero si vieras la manera en que me mira lo entenderías todo.